V.E.T.A.L

El niño pedaleaba sin descanso por la calle. A los dos lados había barriles de metal donde ardían papeles de periódico viejos y d...





El niño pedaleaba sin descanso por la calle. A los dos lados había barriles de metal donde ardían papeles de periódico viejos y detrás de ellos, las almas de las que debía prescindir a toda costa, a menos que quisiera resultar tan muerto como aquellas personas.
Necesitaba llegar a algún lugar en donde hubiese un alma que le sirviese para alimentarse. El viaje le había costado parte de una mano y tardaría al menos tres almas en recomponerse. Pedaleaba lamentándose por su estado y por no haber podido planear el viaje con más calma, pero los sabuesos de McKarcy lo tenían acorralado y tuvo que salir corriendo.

─¡Ayuda! ─gritó alguien saliendo desde detrás de un barril. Era un  hombre mayor que tendría unos cuarenta años de los de antes. Su aspecto era horrible, la ropa, de lana deshilachada le colgaba de cualquier manera sobre el delgado cuerpo. El pelo se confundía con la barba, tal parecía un naúfrago recién rescatado de una isla desierta. Aún así, sus ojos de color verde brillaban con demasiada intensidad.

Se abalanzó sobre el niño y consiguió tirarlo del triciclo cayendo él también. El niño se levantó enseguida y se sacudió los pantalones con desgana. El triciclo, que seguía rodando por la calle, se detuvo cuando el niño se lo ordenó.

─¿Qué crees que haces, necio? ─preguntó el niño. Su voz era demasiado potente para ser solo un niño de ocho años y notó que el hombre lo miraba extrañado. Cambió el tono─. Solo estaba paseando con mi triciclo.

Eso pareció suficiente para el hombre y se echó a los pies del niño para rogarle ayuda:

─Por favor, necesito una dosis de vatélica o moriré aquí mismo...

─¿Vatélica? ─El niño buscó en sus archivos mentales pero no halló nada. Fuera lo que fuese la vatélica, era posterior a él.

─Eres joven ─dijo el hombre─, ¿qué haces aquí abajo?

─Estoy buscando a alguien.

─Conozco a casi todas las personas que merodean por aquí, no creo que conozcas a nadie.

─En realidad, creo que está allí ─dijo el niño señalando el gran edificio negro que se perdía entre las nubes─. En la cima.

El hombre se puso a reír y a rodar por el suelo. Su lengua estaba agujereada y le faltaban varios dientes. Sí que parecía muy próximo a la muerte. El niño sintió compasión por él, esos sentimientos humanos no le traían más que problemas.

─Jamás llegarás allí arriba ─sentenció el hombre─. ¡Nunca! 

─Eso ya lo veremos. ¿Y a ti qué te pasa? ¿Por qué pareces tan moribundo? ─Se acercó al hombre y se agachó a su lado. Tocó su barba y el dedo se hundió en la piel como si fuera mantequilla.

─Es la droga, amigo. Si no la tomo no podré reponerme. ¿Llevas algo? Ah, no... Solo eres un niño. ¿Por qué pareces mayor, entonces?

El niño empezaba a encontrarse cansado de verdad, no aguantaría mucho más. Tenía que encoger para no consumir tanta energía mientras buscaba un alma con la que alimentarse. También podría coger la de ese hombre, pero estaba en muy mal estado y el niño se imaginaba que no iba a sentarle muy bien. Aunque tal vez pudiera servirle de transportador. Para ello tendría que ayudarle a conseguir esa droga o no le serviría de mucho.

─Si consigo droga para ti, ¿me ayudarás? ─preguntó el niño.

─Si consigues droga para mí, pequeño, te besaré el culo si hace falta.

─¿Cómo te llamas?

─¿Nombre? Hace muchos soles que me lo negaron, cuando me expulsaron de la Azotea. Yo antes tenía un nombre... Hasta que me obligaron a consumir vatélica. Puedes llamarme Vatel, así me llamaban en el laboratorio: Vatel 45KM2.

─Muy bien, Vatel. Conseguiré tu droga y volveré aquí. No olvides que has prometido ayudarme.

─No he prometido nada, la muerte vendrá a por mí de todos modos. ¿Y tú cómo te llamas, pequeño ángel salvador?

El niño se echó a reír y subió en su triciclo:

─Mi nombre no lo entenderías, la gente suele referirse a mí como el niño del pasado ─dijo y se alejó rodando por la calle─. Vuelvo enseguida.

2 comentarios:

  1. ¡Brutal! Voy a buscar otros pocos con vatélica... Sí parece que esta droga engancha.

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    1. Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado este pequeño adelanto. En breve, más información ^_^

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